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martes, 2 de enero de 2018

Alberobello con sus trullos, en Apulia.



Alberobello con sus trullos, en Apulia, son uno de los 53 lugares italianos incluidos por la UNESCO en la World Heritage List.
El nombre deriva del griego τρούλος que significa cúpula y hace referencia a las antiguas construcciones cónicas de origen prehistórico hechas de piedra en seco, sacada de las abundantes rocas calcáreas de la Murgia.Alberobello, trullosEstas impresionantes estructuras, presentes principalmente en el Valle de Itria, entre las provincias de Brindisi, Bari y Tarento, se utilizan hasta nuestros días como espacios habitables y constituyen un genial y longevo ejemplo de arquitectura espontánea
Alberobello, pueblecito del interior de Bari, representa, sin lugar a dudas, la capital de los trullos: el centro histórico está íntegramente constituido por estos particularísimos y blanquísimos edificios de forma piramidal que lo convierten en un lugar único y famoso.
Los trullos de hoy, sin embargo, se remontan a la mitad del siglo XIV y surgieron debido a la costumbre abatir y reconstruir las edificaciones en mal estado, en lugar de repararlas.
La tradición cuenta que la construcción en seco, sin mortero, haya sido impuesta a los campesinos en el siglo XV por los Condes de Conversano, señores de la época, para escapar a un edicto del Reino de Nápoles que imponía tributos a cada nuevo asentamiento urbano. Los edificios construidos de esta manera, se catalogaban como construcciones precarias, de fácil demolición y, por lo tanto, no sujetos a tasas. Pero los trullos, en realidad, no son en absoluto precarios: su estructura interna compacta y carente de elementos de sujeción o de unión, goza de una solidez admirable.
La unidad básica del trullo es la planta aproximadamente circular, construida a partir de la roca natural sobre la que se asienta y sobre cuyo perímetro se eleva el pesado muro de cal.
Generalmente se trata de unidades modulares: los ambientes internos son excavados en la roca y nacen idénticos alrededor del espacio central. El gran espesor de los muros y la escasa presencia de ventanas aseguran una gran inercia térmica a los interiores, capaces, de este modo, de mantener el calor en invierno y el fresco en verano.

El techo está hecho de una especie de cúpula hecha con una serie de lastras concéntricas calcáreas horizontales cada vez de menor tamaño: las denominadas “chianche” (en el interior) y las más finas “chiancarelle” (en el exterior).

Es muy importante la última clave de la volta, muy a menudo decorada con símbolos decorativos blancos de carácter esotérico, espiritual o de conjuro. Resulta muy ingeniosa la presencia de un gran marco sobresaliente del techo que servía- y sirve- para recoger el agua de lluvia en cisternas.

Los trullos de Alberobello son un ejemplo único de construcción prehistórica que ha sobrevivido y se utiliza hoy en día normalmente. Un salto en el pasado, habitado y revestido de presente.





















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